Cinco maneras de convertirse en una empresa multinacional

Enhorabuena, su pequeña empresa ha salido de su pequeño bloque de oficinas y ahora tiene suficiente dinero para convertirse en una multinacional. Es hora de expandirse a otros países y dar a conocer su marca en todo el mundo. ¿Cuáles son las opciones básicas para que una empresa multinacional en ciernes extienda sus alas? Si su empresa cumple alguno de los cinco criterios siguientes, puede considerarse una empresa multinacional (EMN).
Sucursales

Las sucursales son la forma más sencilla de expandirse a otro país. Basta con tomar algo de dinero, obtener las licencias comerciales pertinentes, contratar un equipo de localización y establecer una sucursal en un país extranjero. Por ejemplo, si su empresa intenta expandirse a China, debería establecerse en la cosmopolita Shanghái, y no en las regiones bajas de Urumqi. Obviamente, pagarás más alquileres e impuestos en Shanghai, pero tienes que asegurarte de que tu empresa está muy expuesta a otros negocios importantes, lo que allana el camino a futuras asociaciones locales.
Filiales

Si su empresa tiene mucho dinero, las adquisiciones pueden ser una estrategia mejor que el establecimiento de sucursales. Adquirir una empresa local con fines de integración vertical u horizontal es rápido y comparativamente fácil, siempre que se prevea dejar intacta la actividad original (gestión de la sucursal, infraestructura). Al convertir la empresa adquirida en su filial, tiene las ventajas de la localización instantánea, el reconocimiento del nombre y un equipo experimentado al frente. Sin embargo, haga los deberes antes de adquirir una filial, no sea que su empresa se indigeste con la adquisición.
Empresa conjunta

Tal vez no quiera comprar empresas locales debido a su elevado precio. Tal vez un competidor local, que no puede ser adquirido, ya está dominando el mercado. En este caso, entra en juego el viejo adagio “si no puedes vencerlos, únete a ellos”. Establecer una empresa conjunta -o una asociación con una empresa extranjera del mismo sector- es una opción atractiva. Ambas empresas reservan el capital, los recursos y la tecnología en una nueva empresa compartida que está separada de las operaciones principales de ambas compañías. Se trata de una opción muy popular en países como China, donde la ley es muy estricta con las empresas extranjeras. Las empresas conjuntas tienen todas las ventajas de las adquisiciones en el extranjero -como la localización y el reconocimiento de la marca- a una fracción del coste. La mayoría de las empresas conjuntas se reparten los gastos y los beneficios al 50%.

Las franquicias en países extranjeros funcionan de forma similar a las de Estados Unidos. Una filial extranjera comprará una licencia a su empresa para utilizar su marca en un país extranjero. Mientras que la filial extranjera conserva la propiedad de su negocio de marca, su empresa recibirá los derechos de cada franquicia. La franquicia es la opción más barata y la forma más rápida de establecer una presencia en un país extranjero con un riesgo mínimo. Los mayores riesgos (ventas, rentabilidad) son absorbidos por la filial extranjera. Sin embargo, hay que vigilar de cerca las franquicias extranjeras, ya que la brecha geográfica y cultural puede enmascarar problemas de elaboración.
Proyectos llave en mano

Los proyectos “llave en manoson más comunes en empresas que requieren conocimientos tecnológicos precisos, como centrales eléctricas, fábricas o plataformas de perforación petrolífera. En este caso, su empresa vende sus conocimientos tecnológicos a una empresa extranjera, que paga a su empresa para que construya una copia modificada de su planta según sus especificaciones, desde el principio hasta la fase operativa. Esto incluye todas sus tecnologías y secretos comerciales. Una vez terminada la planta, usted entrega las llaves de la planta en pleno funcionamiento a la empresa extranjera. Todo lo que tienen que hacer es “girar la llave” para empezar. Aunque la venta de fábricas es muy rentable, también se pierden los planes de expansión directa en el país, ya que otra empresa ya tiene la licencia de su tecnología. Este es el más complicado de los cinco criterios y el que menos probabilidades tiene de encontrar, a menos que su empresa se especialice en la producción en masa o en plantas de exploración de recursos enfocadas a mercados en desarrollo.

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