Comunismo vs. Socialismo

A menudo, en los medios de comunicación y en las conversaciones, los conceptos de comunismo y socialismo se utilizan indistintamente para referirse a la misma filosofía económica y política. En realidad, se trata de dos filosofías diferentes que, si bien tienen algunas similitudes, también presentan algunas diferencias muy marcadas. Entender las similitudes y las diferencias puede ser útil para apreciar los matices del comunismo frente al socialismo en los debates o las publicaciones.
Similitudes

Tanto el comunismo como el socialismo surgieron en el contexto de la Revolución Industrial y en gran medida como respuesta a una época en la que los empresarios se enriquecían enormemente explotando a sus trabajadores. A través de diferentes procesos, ambas filosofías consideraron que la situación actual era insostenible y que, finalmente, las presiones de la sociedad darían lugar a cambios drásticos.
Otras similitudes clave son:

Cada una se basa en la premisa de que el individuo contribuirá a la sociedad en función de su propia capacidad.
Ambos abogan por que las instituciones estén centralizadas y controladas por el gobierno o por colectivos, lo que elimina de hecho a la empresa privada como productora de bienes y servicios.
El gobierno (o alguna de sus formas) desempeña un papel importante en la inversión y la planificación económica, ya sea de forma centralizada o descentralizada en los órganos de gobierno locales.
Diferencias

Aunque ciertamente hay similitudes clave en la filosofía del comunismo y el socialismo, hay diferencias que hacen que considerarlos intercambiables sea incorrecto. La diferencia más fundamental es que en el comunismo los individuos son atendidos o compensados en función de sus necesidades, lo que significa que en un verdadero sistema comunista no tendrías dinero y simplemente se te daría lo que el gobierno cree que necesitas en términos de comida, ropa, alojamiento, etc. Un aspecto central del socialismo es que los individuos son compensados en función de su contribución individual, por lo que las personas que trabajan más o son más inteligentes recibirían más que las que no contribuyen. Esta diferencia pone de manifiesto un fallo clave en el modelo comunista, en el que nadie tiene ninguna motivación para trabajar más duro o de forma más inteligente, ya que no tendría ningún impacto o beneficio para ellos:

El comunismo considera que toda la propiedad es pública y que, efectivamente, no hay propiedad personal ni artículos en manos de los individuos. El socialismo considera que los individuos siguen teniendo su propiedad personal, pero toda la capacidad industrial y de producción sería de propiedad comunal y estaría gestionada por consenso o por el gobierno.
El socialismo es, en esencia, una filosofía económica, mientras que el comunismo es económico y político en su exigencia de que el gobierno sea el propietario central y quien tome las decisiones en todos los asuntos.
El comunismo rechaza cualquier religión y en un verdadero estado comunista la religión está efectivamente abolida. Como el socialismo es sólo económico en su enfoque, se permite la libertad de religión, aunque algunas interpretaciones consideran que promueve el laicismo en su naturaleza (incluso si la religión no está efectivamente prohibida).
El comunismo ve la abolición completa de las distinciones de clase, ya que todos reciben el mismo trato. El socialismo ve una disminución en este sentido, pero las distinciones de clase seguirían existiendo, ya que hay capacidad para que algunos alcancen más riqueza que otros.
El comunismo considera que la transición desde el capitalismo es una revolución violenta en la que el sistema existente se destruye efectivamente cuando los trabajadores se levantan contra las clases media y alta. El socialismo ve más bien una transición gradual desde el capitalismo a través de procesos legales y políticos que ven a todo el mundo esencialmente tratado por igual al nacer. La gente seguiría teniendo la capacidad de sobresalir y entrar en el equivalente de la clase media, pero sus hijos tendrían que trabajar tan duro como ellos para lograr lo mismo.
El comunismo y el socialismo en la práctica

En contra de lo que muchos pensarían, en realidad nunca ha habido un estado puramente comunista desde que se creó la filosofía. La Unión Soviética, China, Vietnam, Cuba y Corea del Norte son los ejemplos más cercanos, aunque ninguno de ellos logró (o ha logrado aún) una estructura puramente comunista. La propiedad personal, la abolición del dinero y la eliminación de los sistemas de clases son áreas en las que el comunismo no se logró ni siquiera en estos ejemplos cercanos. Estos países se centraron más en el papel dominante del gobierno central en todos los aspectos de la economía, la política y la toma de decisiones.

Del mismo modo, el socialismo nunca se ha adoptado plenamente en ningún país desde que se creó esta filosofía. Algunos países como Noruega, Suecia, Francia y Canadá tienen muchas políticas socialistas (como la asistencia sanitaria gratuita y un papel dominante del gobierno en muchos servicios compartidos) pero siguen teniendo estructuras y tradiciones capitalistas muy fuertes.

Sólo el tiempo dirá si alguna de estas filosofías económico-políticas se hará realidad.

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